Predijo Dallas el panorama de la América de Trump? Revelaciones impactantes 60 años después de JFK.

Predijo Dallas el panorama de la América de Trump? Revelaciones impactantes 60 años después de JFK.
JFK

Hace sesenta años, el asesinato de John Fitzgerald Kennedy marcó un antes y un después en la historia de Estados Unidos. Fue un trágico suceso que sacudió no solo al país, sino que también prefiguró los desafíos que enfrenta la América contemporánea. Dallas, la ciudad donde ocurrió este hecho, era en aquel entonces un crisol de tensiones políticas y sociales, según recuerda el prestigioso Lawrence Wright, futuro ganador del premio Pulitzer.

En la década de los 60, Dallas se encontraba sumida en un clima político cargado de hostilidad y extremismo. Wright, quien creció en esta ciudad, fue testigo de cómo el aburrimiento y el fervor político extremista marcaban la vida cotidiana. El asesinato de Kennedy, perpetrado por Lee Harvey Oswald, un marxista que había vivido en Rusia, se convirtió en un símbolo de un submundo violento y desconocido para muchos. Esta atmósfera de odio y fanatismo, según Wright, fue un precursor de la actual era política en Estados Unidos, especialmente bajo la administración de Donald Trump.

Tras el asesinato, la comunidad de Dallas se sintió culpable y fue mirada con desconfianza por el resto del país. La hostilidad existente hacia Kennedy y los demócratas, representada por figuras como H. L. Hunt, contribuyó a un ambiente donde la violencia parecía inevitable. Este clima, sumado al magnicidio en sí, propició la proliferación de teorías conspirativas que persisten hasta nuestros días.

El asesinato de Kennedy obligó a Dallas a enfrentar y transformar su cultura de hostilidad y extremismo. Wright destaca que esta transformación fue significativa, pero advierte que el clima político actual en Estados Unidos refleja patrones similares de radicalización y polarización.

Aunque no completó su mandato, Kennedy dejó un legado que trasciende la política. Su carisma y la forma en que representó al país contrastaron notablemente con sus antecesores. Sin embargo, Wright señala que Kennedy era más conservador de lo que muchos recuerdan, con políticas como la reducción de impuestos a las empresas y su papel en la guerra de Vietnam.

Sesenta años después, la figura de Kennedy sigue siendo una fuente de fascinación y debate. Su asesinato no solo fue un momento crucial en la historia de Estados Unidos, sino que también brinda una ventana para comprender las tensiones políticas y sociales que aún persisten en el país. La reflexión de Wright sobre este período resalta la importancia de aprender de la historia para afrontar los desafíos del presente.

La relevancia de Kennedy en la política contemporánea va más allá de su asesinato. Su presidencia, aunque breve, dejó una huella imborrable en la identidad política y cultural de Estados Unidos. La era de Kennedy, a menudo idealizada por su juventud y dinamismo, contrastaba con la rigidez política previa. A pesar de ser recordado por su carisma, Kennedy también enfrentó desafíos significativos, como la crisis de los misiles en Cuba, que pusieron a prueba su liderazgo en momentos críticos.